Por: Cal HS
PHOENIX, AZ. – Lo que debería ser un puente estratégico para la comunidad sonorense en el extranjero se ha convertido en un elefante blanco que drena recursos públicos. La Oficina de Representación del Gobierno de Sonora en Arizona cumple ya más de una semana y media con su sistema electrónico fuera de servicio, dejando en el abandono a miles de connacionales que dependen de sus trámites.
Esta parálisis administrativa es solo la punta del iceberg de una gestión encabezada por Gerardo Valenzuela Buelna, cuya aptitud para el cargo ha sido severamente cuestionada por usuarios y observadores políticos.
Una oficina de «puertas cerradas»
Ubicada en Phoenix —una de las ciudades con mayor diáspora sonorense en EE. UU.—, la oficina opera con una plantilla de cuatro empleados en un horario restringido de 8:00 am a 3:00 pm. Este cierre temprano, ajeno a la dinámica laboral de Arizona, provoca un efecto dominó: la saturación del único Consulado General en la ciudad, que debe absorber la demanda que la representación estatal es incapaz de gestionar.
¿Representante o «Cónsul» imaginario?
La crítica más ácida hacia Valenzuela Buelna recae en una aparente crisis de identidad laboral. Al revisar las redes sociales de la oficina, es evidente que el funcionario parece creer que aún labora en el cuerpo consular.
Testimonios y registros sugieren un uso discrecional de recursos que raya en la irregularidad: desde el presunto uso de vehículos oficiales para fines personales —como viajes a convenciones en Hermosillo— hasta publicaciones donde se ostenta con funciones que no le corresponden. Mientras tanto, se señala que utiliza su influencia para enviar a «recomendados» al consulado para recibir atención preferencial, alejándose de la ética de servicio igualitario.
La retórica del vacío: «Fortaleciendo lazos»
Mientras la comunidad migrante enfrenta los embates de leyes antimigrantes y el acecho constante de las autoridades de migración (ICE), la respuesta de la oficina de Sonora es el silencio o la banalidad.
El titular se limita a asistir a eventos gastronómicos, catas de licores y festividades VIP. En sus encuentros con congresistas, alcaldes y la propia Gobernadora de Arizona, su gestión se reduce a la repetición de un eslogan vacío: «Fortaleciendo lazos entre ambos lados de la frontera». No hay una agenda real de apoyo para quienes no pueden renovar su licencia de conducir de Sonora o para quienes viven bajo el racismo sistémico que ha golpeado históricamente a este estado.
El costo de la improvisación
Resulta imperativo que el Gobernador de Sonora, Alfonso Durazo Montaño, realice un atento llamado —o una auditoría profunda— a esta oficina. El presupuesto público destinado a mantener una estructura inoperante sería de mayor utilidad en fondos para repatriaciones o el pago de fianzas para sonorenses detenidos por ICE.
El caso de Valenzuela Buelna parece ser otra muestra de los riesgos de otorgar encargos a perfiles por «recomendación» o nepotismo. Con carreras truncas o simples cartas de pasante, la falta de preparación académica podría ser perdonable si existiera vocación de servicio; sin embargo, la falta de empatía hacia la vulnerabilidad del migrante es, en definitiva, una «rayita más al tigre» de una burocracia que parece vivir en una realidad alterna de privilegios.

Cuando Va a acabarse ese abuso de cobrar sueldos sin hacer nada por la comunidad, cuando la bola de meofitos del se fai van a vital por el desapojo de estos inutiles. ? Cuando ???
De que nos extraña esto se ve venir desde que el cónsul tomó posesión del consulado en el 2019, él volvió a contratar a este personaje, una vez que había sido despedido por la anterior cónsul, no creo que el Sr. Durazo haga algo,si es el protector y cómplice del consul. Por ende, no hay problema con el Sr. Valenzuela, por eso usa los recursos del consulado sin problema.