María Damarís Silva Santiago omitió ofrecer una disculpa al pueblo de México y a todos los migrantes mexicanos y mexicanas a quiénes usó como trampolín para llegar a un curul como Diputada Federal residiendo por los últimos años antes a su ‘elección’ como plurinominal y hacerse pasar por una residente de Morelia, Michoacán sin jamás haber tenido ni cuenta bancaria, ni trabajo en México y mucho menos un registro en el SAT de previos trabajos en ningún estado en México.
Los migrantes residentes en Estados Unidos de distintos estados quiénes padecieron no solo de sus falsas acusaciones para colarse de un movimiento que sin duda apoya a la 4T pero jamás aprobarían en un sistema democrático que un migrante le robé el puesto a un diputado federal a nivel local.
Tanto el INE como los machuchones de Morena como la citada Sra. Santiago fueron testigos de las impugnaciones correspondientes y como la susodicha decía, » A mí no me tocan» sin duda «Honor y Justicia» tendría que revisar esos criterios de evaluación donde ésta no cuenta ni con la capacidad moral ni la calidad humana que según los principios de Morena se deben seguir.
Su falta de carácter moral decayó cuando » El no robar, el no mentir y el no traicionar» dejaron de estar muy lejos de regir a la presunta morelense, que si siendo verdad de nacimiento lo es, nunca antes del 25 de febrero del 2024 hubo registro de su trabajo a nivel local en ese distrito quitándole un espacio de representación real a la gente local.
En Estados Unidos se pueden localizar las siete felonías que los registros muestran de su presunta trayectoria delincuencial en su vida migrante.
Como ciudadana norteamericana también le saca provecho al sistema de apoyo a familias donde no solo obtiene beneficios del gobierno norteamericano y al mismo tiempo cobrando en la nómina del erario mexicano como diputada federal. ¿Quién traiciona a quién Damaris?
