Por: Un ciudadano con mucha paciencia (y poca batería)
Si usted tiene la audacia de querer contactar al Gobierno de Sonora vía telefónica, felicidades: acaba de inscribirse en el torneo de resistencia más extremo del noroeste mexicano. Olvide el senderismo en el Cerro de la Campana; la verdadera prueba de fuego es escuchar la música de espera de la línea de Atención Ciudadana hasta que su oreja tome la forma del auricular.
En un estado que presume modernidad, el servicio telefónico oficial parece operar con tecnología de la era del cobre… y no precisamente del de Cananea. Mientras el gobierno lanza alertas para que no conteste llamadas de extorsión, el ciudadano promedio aplica la misma lógica con los números oficiales: total, de todos modos nadie va a responder del otro lado.
La desconexión como política pública
No es ineficiencia, es «minimalismo comunicativo». Las fallas en los servidores, atribuidas a equipos con más de 15 años de antigüedad, son la excusa perfecta para ese silencio sepulcral que emana de las oficinas en la Colonia Centenario. Intentar que alguien atienda en el (662) 108 4324 es como buscar señal de Wi-Fi en medio del Desierto de Altar: una experiencia espiritual basada en la fe.
Tardado: El tiempo de espera no se mide en minutos, sino en «trienios». Para cuando te contestan, tu trámite ya prescribió o el funcionario ya cambió de partido.
Desconectado: Si por un milagro de San Judas Tadeo alguien levanta el teléfono, lo más probable es que te transfieran a una extensión que no existe, dejándote en un limbo infinito de tonos de ocupado.
Ineficiente: Mientras la CONDUSEF reporta un aumento en reclamaciones en el estado, las líneas oficiales parecen estar configuradas para que el usuario simplemente se rinda y decida que, después de todo, ese acta de nacimiento no era tan necesaria.
El 9-1-1: El club de la comedia
Lo más irónico es que, mientras los ciudadanos honestos esperan horas para una consulta básica, el sistema de emergencias se satura con llamadas de broma. Parece que en Sonora es más fácil que te atienda un bromista que un servidor público capacitado.
Al final, la recomendación del gobierno de «usar bien el teléfono» debería empezar por casa.
Porque en él Sonora de hoy, la línea más directa con la autoridad sigue siendo ir a pararse afuera de Palacio y esperar a que alguien salga a comprar coyotas.
¿Has intentado realizar algún trámite digital recientemente para evitar estas llamadas, o prefieres que busquemos los horarios de atención presencial en Hermosillo?
