Por Óscar W. Ponce
Desde los años 80, significó un TLC (ahora TMEC) desventajoso para México , pactado por Salinas de Gortari con EE.UU. y Canadá . La privatización de los ejidos y el fin del reparto agrario para los campesinos mexicanos y las comunidades indígenas, quienes, desde entonces, se vieron obligados a migrar a los EE.UU. en busca de mejores oportunidades.
La desaparición de empresas paraestatales, tales como la CONASUPO (Compañía Nacional de Subsistencias Populares), “la tienda del pueblo”, que garantizaba el abasto de productos básicos a precios accesibles para la población de bajos recursos, y la defraudación por montos multimillonarios por Raúl Salinas de Gortari, hermano del también corrupto expresidente Salinas de Gortari.
El neoliberalismo también significó la privatización y la desaparición de los ferrocarriles nacionales por parte del expresidente Ernesto Zedillo Ponce de León, quien se los vendió a la empresa norteamericana Kansas City Southern Industries, con la cual tuvo el descaro y el cinismo de emplearse después de dejar la presidencia.
Durante su gobierno neoliberalista Zedillo también fue el responsable de consolidar el FOBAPROA (Fondo Bancario de Protección al Ahorro) creado por el ex presidente Carlos Salinas de gortari, y con el cual se “rescató” a los bancos privados de deudas que habían contraído por la cantidad de $552,000 millones de pesos, y la cual se convirtió en una deuda pública para todos los mexicanos y mexicanas, y que hasta la fecha aún se sigue pagando por el pueblo de México, solo para rescatar a 12 irresponsables dueños de bancos. O sea, la deuda privada de unos ineptos se convirtió en una deuda pública para todos los mexicanos.
En fin, el neoliberalismo en México nunca fue una panacea para el pueblo mexicano; más bien, lo fue para el enriquecimiento de 24 familias, que aumentaron su poder económico al amparo del poder público y a costa del empobrecimiento de la mayoría de los mexicanos durante más de 36 años. Y para cerrar con broche de oro, el expresidente Enrique Peña Nieto y su flamante exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, con su dizque “reforma energética” (por cierto, avalada por Ricardo Anaya y por el PAN) saquearon lo que era la empresa más productiva y rentable del Estado Mexicano: PEMEX, por un monto de más de 1 billón 7 mil millones de pesos. He aquí, tan solo, algunos datos duros sobre lo que ha significado para los mexicanos y mexicanas el neoliberalismo en México.
Por supuesto, podríamos citar muchos más casos, tales como la extinción autoritaria de la paraestatal Luz y Fuerza del Centro, también desaparecida por el “flamante construye-bardas” del expresidente Felipe Calderón (utilizando como distractor un partido de fútbol entre México y El Salvador/10 de octubre de 2009). El remate de TELMEX para Carlos Slim, la concesión casi regalada de TV Azteca para el mayor defraudador fiscal y usurero en México : Ricardo Salinas Pliego, quien debe al Fisco más de $74,000 millones de pesos. En fin, etc., etc., etc.
En resumidas cuentas: EL NEOLIBERALISMO fue la imbécil teoría de que “la lluvia de billetes en unos cuantos oligarcas multimillonarios (los de arriba) haría que les cayeran las gotas a los de abajo” (a los pobres), y sí que les cayeron, pero en salarios paupérrimos.
En conclusión, el periodo neoliberal significó para México y para los mexicanos un “modelo económico” rapaz, insensible e individualista para el enriquecimiento desmedido de unos cuantos a costa de la mayoría de los mexicanos y mexicanas que luchan contra corriente para poder salir adelante ante las adversidades provocadas por estos tecnócratas neoliberales; mexicanos y mexicanas que debido a las mismas condiciones adversas provocadas por estos irresponsables, han tenido la necesidad de migrar buscando otros derroteros para mejorar sus vidas y las de sus familias.
Le pese a quien le pese; la verdad siempre incomoda.
«Un pueblo que no conoce su propia historia está condenado a repetirla».
